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El deporte más duro


Os adjunto un artículo que publican en el blog “Jugar con Cabeza”

 

El deporte más duro

El deporte más duro

Publicado por el oct 3, 2015

El ajedrez se ha vuelto a quedar fuera del programa olímpico. Tokio 2020 tampoco lo incluirá en su programa. De nada han servido su éxito masivo en todo el mundo, el escaso gasto que supone y los brindis al sol de la FIDE. Incluir los análisis contra el dopaje en sus principales competiciones ha sido estéril, mientras siguen si atajarse los problemas derivados de otro tipo de trampas, más preocupantes. Para algunos, el ajedrez ni siquiera es un deporte (en realidad, es mucho más que eso), pero lo que desconocen los no iniciados es la dureza brutal de este juego, sobre todo en la hora de la derrota. El gran maestro Levon Aronian lo resume bien en una frase: «Los ajedrecistas son masoquistas, excepto los jugadores de élite, que son sádicos».

Peter Svidler y Sergey Karjakin juegan estos días una final dramática en Bakú (Azerbaiyán). La Copa del Mundo de Ajedrez vive de sobresalto en sobresalto, algunos de ellos arbitrales (de los que hablaremos en otra entrada). Pero lo que prima es la emoción, los nervios y los consiguientes errores, decisivos en varias partidas clave. Este sábado, Svidler ha dejado escapar una victoria cantada. Después de dominar por 2-0 a su rival, ahora deberá sufrir, con negras, por la posibilidad de que su compatriota iguale el marcador y lleguen las agónicas partidas rápidas de desempate. En rondas anteriores ya hemos visto que puede ocurrir de todo.

Svidler ya parecía preocupado antes incluso de tirar de forma estrepitosa su partida ante Karjakin, en la Copa del Mundo

Lo dramático del ajedrez es que (casi) nunca se puede culpar a los otros de la derrota, ni siquiera al árbitro. Uno es responsable de sus decisiones, como en la vida, y debe asumir sus consecuencias. Tampoco a es posible quedarse quieto, atenazado por el miedo o la responsabilidad. Todas estas cualidades son impagables desde el punto de vista educativo, pero perder por un único error después de jugar como como los ángeles durante horas es un castigo demasiado cruel. Solo en el boxeo y en ciclismo puede ocurrir algo así, casualmente los deportes con más fama de duros. En la mayoría, si uno acumula suficiente ventaja puede dormirse después, dejarse llevar, al menos hasta cierto punto.

En el ajedrez, incluso en partidas entre aficionados hay que tener la entereza y la deportividad de Pavel Eljanov (el mejor en esta Copa del Mundo, aunque se ha quedado fuera de la final) para no reaccionar como un energúmeno. Ya lo dijo una vez Nimzovich: «¿Por qué tengo que perder contra este idiota?». Quien no lo haya pensado alguna vez…

Los organizadores de Tokio 2020, por cierto, han preferido el béisbol/sóftbol, el kárate, el surf, el skateboard y la escalada. Bien por estos deportes.

La imagen de arriba es de Aleksander Kozminski  para la agencia Efe. Corresponde a la obra titulada «Male chess», de la exposición «Body Worlds and The Cycle of Life», en Wroclaw, Polonia

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* La Dama dels Escacs


 

 

Clica aquí: La Dama dels Escacs

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Nuestro Club ha participado en las Fiestas de Cervelló con actividades al aire libre en las que hemos montado el Ajedrez Gigante con una gran participación, especialmente de niños, ya que sentían curiosidad con las piezas de ese tamaño.

También se colocaron tableros en los que las personas que lo deseaban se sentaban a jugar unas partidas y que también estuvieron muy concurridas.

A todos los participantes se les entregó una hoja para que pudiesen participar en el sorteo de tres regalos que ofrecía el Club d’Escacs Cervelló.

Significativamente los premios recayeron en tres participantes infantiles.

El Primer premio, consistente en un juego de ajedrez electrónico fue para Nil Torres, de 7 años

El Segundo, un tablero de madera con su piezas, recayó en Gerard Martínez, de 8 años.

El Tercero, un libro de aprendizaje al ajedrez fue para María Santos, de 7 años.

Muchas felicidades a los tres y os esperamos en septiembre, al comienzo de la temporada, para participar en las clases que impartiremos.

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Una superabuela de 87 años supera el récord de Capablanca

Una superabuela de 87 años supera el récord de Capablanca

Publicado por el jun 27, 2015

Brigitta Sinka, de 87 años, es una superabuela húngara empeñada en superar este fin de semana el récord mundial de partidas simultáneas. La pensionista de Budapest, destacada aficionada desde sus años mozos, ha jugado a lo largo de su vida contra más de 12.600 ajedrecistas, en sesiones documentadas frente a varios rivales a la vez, a menudo más de una docena.  La plusmarca mundial no está en manos de un gran maestro cualquiera. El excampeón del mundo José Raúl Capablanca, para muchos el mejor ajedrecista de la historia, mantiene el récord. Según los historiadores, el cubano se enfrentó a 13.545 personas entre 1888 y 1942. 

Brigitta Sinka, de 87 años, en busca de un lugar en la historia del ajedrez. Fotos: Attila  Kisbenedek para AFP

Sinka nació en 1928 y su padre le enseñó a jugar a los cuatro años, por lo que lleva más de ochenta practicando. Este fin de semana pretende superar el legendario récord, en lo que ella llama «el último empujón». Para lograr su asombrosa cifra pese a no ser una ajedrecista conocida (tiene 2035 puntos Elo, sin que consten partidas oficiales en los últimos años), ha tenido que dar simultáneas por todos los rincones del país, sobre todo en colegios, según informa Peter Murphy, quien ha rescatado esta fantástica historia para AFP. «El ajedrez es mi vida y las simultáneas, mi pasión», asegura la veterana jugadora al periodista durante un descanso en una sesión celebrada en un instituto húngaro.

Sinka no solo está orgullosa del esfuerzo mental que exige su actividad. También del físico: «En una hora, he dado la vuelta treinta veces. Puedes contar cuantos metros supone eso. Pronto serán kilómetros». A la jugadora le fascina la mirada de los chavales cuando se enfrentan a los problemas que ella les plantea durante las partidas. «El ajedrez desarrolla sus cerebros mejor que cualquier otro juego», sostiene.

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Operada tres veces del corazón en los últimos años, el ajedrez también mantiene vivo su cuerpo. Ni siquiera en el hospital abandonaba su pasión y organizaba nuevas simultáneas con hasta catorce enfermeras a la vez. «Me dieron un bastón, pero se me caía cuando me apoyaba con una mano para mover con la otra. Entonces se dieron cuenta de que el juego mantenía fuerte mi cuerpo y aguda mi mente», asegura Sinka.

Brigitta Sinka, con el trofeo que acredita su récord

En 2010 calculó que había jugado unas 9.000 partidas y un historiador le habló del récord de Capablanca. Enseguida decidió superarlo. Al contrario que el cubano, además, la húngara apunta de forma escrupulosa en sus cuadernos todas sus sesiones, incluido el nombre de cada oponente y los resultados. Siempre hace firmar a algún testigo. Con todos estos datos, espera que Guinness reconozca su récord. Sinka no se conforma con acumular partidas. Es competitiva. Dice que ha ganado el 86% de los puntos posibles en sus miles de sesiones.

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La caída de Bobby Fischer, el héroe nacional de EE.UU que celebró el 11 de septiembre

Día 09/03/2015 – 11.48h

«El que la hace la paga, incluso EE.UU. Quiero ver el país borrado del mapa», afirmó tras los ataques terroristas en Nueva York. Nacido un 9 de marzo de 1943 en Chicago, el mejor ajedrecista de la historia de Norteamérica y héroe de la Guerra Fría sufría el síndrome de Asperger y una peligrosa verborrea

 

No es casualidad que, coincidiendo con el dominio español del mundo, Felipe II organizara el primer torneo internacional de ajedrez de la historia, como no lo es que durante la Revolución francesa el mejor ajedrecista del periodo, François-André Danican, fuera francés. El ajedrez es una escenificación perfecta de la situación política y también lo fue durante la Guerra Fría. En 1972, Bobby Fischer, un joven neoyorquino de 17 años se enfrentó al soviético Borís Spassky, campeón del mundo de ajedrez entre 1969 y 1972. Tras superar la interminable lista de extravagancias y problemas generados por el norteamericano, que reclamó repetidas veces que se apagaran todas las cámaras para acabar con el imperceptible estruendo que provocaban las máquinas, la partida terminó con la victoria de Bobby Fischer, el cual se convirtió en un héroe nacional y un icono mediático. Pocos de los que entonces celebraron su genialidad, incluidas sus rarezas, podían imaginar que el gran maestro del ajedrez fuera acabar sus días viviendo en el ostracismo y odiado profundamente por EE.UU.

Hijo de la enfermera judía de origen ruso Regina Wender y el físico de origen alemán Hans-Gerhardt Fischer (aunque posiblemente su padre biológico era un físico húngaro), Bobby Fischer se crió en un pequeño apartamento en Brooklyn, Nueva York, junto a su madre y su hermana. Su increíble memoria –llegó a aprender cinco idiomas– le permitió moverse con facilidad desde muy pequeño en el ajedrez, que se convirtió en una obsesión para el joven desde que su madre le regalara un tablero de este juego, a medio camino entre el arte y el deporte. Pero ni siquiera la influencia del psicólogo al que acudió su madre al advertir que su hijo se había obsesionado con el ajedrez, pudo evitar que Bobby Fischer se inscribiera en un prestigioso club de Mathatam y avanzara en su aprendizaje. A los 12 años ya se enfrentaba a los mejores jugadores de EE.UU.

«Ha sido el jugador que más cerca ha estado de la perfección. Dicen que Fischer no tenía estilo, que simplemente elegía la mejor jugada», afirmó Magnus Carlsen poco después de proclamarse campeón del mundo de ajedrez a los 22 años. Fischer, como Carlsen, empezaron a competir al más alto nivel desde la más temprana adolescencia. A los 13 años, el americano ya era capaz de anticiparse 6 o 7 movimientos a sus oponentes y se alzó como ganador del Campeonato Junior de Estados Unidos. Su vida academia, no obstante, iba en declive, puesto que, como otros chicos superdotados, se aburría en las clases y abandonó los estudios a los 16 años para dedicarse completamente al ajedrez.

La caída de Bobby Fischer, el héroe nacional de EE.UU que celebró el 11 de septiembre

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Bobby Fischer, nacido el 9 de marzo de 1943 en chicago (Ilinois)

Al precio de colocar el ajedrez por encima de su vida académica y sus relaciones sociales, Fischer se hizo con el campeonato de EE.UU. tres veces y con el título de Gran Maestro antes de llegar a la mayoría de edad. Fue entonces cuando empezaron a aparecer las primeras extravagancias y salidas de tono que harían célebre a Fischer, quien en 1960 amenazó con abandonar el campeonato nacional de su país alegando una infinidad de quejas. Quería la luz apropiada, que no le fotografiaran, que no hubiera el mínimo sonido… y si no se daban las circunstancias adecuadas abandonaba la competición. Estas exigencias impidieron que pudiera alcanzar mejores resultados en los siguientes años de su carrera. Hoy, muchos médicos psiquiatras han apreciado en el ajedrecista rasgos del síndrome de Asperger, un tipo de autismo que lleva a los afectados a obsesionarse con un campo concreto y a tener problemas para relacionarse socialmente.

La partida del siglo: el patriota

Cuando la comunidad ajedrecista empezaba a poner en cuestión el talento de Fischer, que en 1968 hizo la primera de sus sorprendentes desapariciones y se fue a vivir tres años a la costa oeste para escribir un libro sobre ajedrez, el neoyorquino regresó por sorpresa y anunció sus intenciones de disputar el título mundial. Tras vencer por aplastamiento a tres de los mejores jugadores del mundo, Fischer desafió al soviético Borís Spassky, que mantenía un balance a su favor de 4 victorias sobre el americano y solo 2 derrotas. Pero no solo se enfrentaba a un rival estadísticamente superior a él, el estadounidense aspiraba a derribar el mito de la invencibilidad de la escuela de la Unión Soviética, dirigida por el Comité de Educación Física y Deportes, que había producido a todos los campeones y subcampeones mundiales desde 1948. En medio de la Guerra Fría entre la URSS y EE.UU, la partida trascendió a nivel político.

El campeonato del mundo de 1972 se celebró en Reikiavik, capital de Islandia. Allí se desplazó Fischer, declarado anticomunista, no sin antes exigir a la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) que elevara el premio en metálico y no sin que el propio Henry Kissinger, el secretario de Estado, le suplicara ir por el honor de su patria. «Este es el peor jugador del mundo llamando al mejor jugador del mundo», anunció al descolgar el teléfono Kissinger. Una vez en Islandia, se quejó de absolutamente cada detalle, incluso de las vistas de la habitación del hotel.

Todavía absorto en sus exigencias –entre ellas que hubiera alguien dispuesto a jugar con él al tenis y a los bolos las 24 horas del día– Fischer perdió la primera partida. Y en la segunda partida, el neoyorquino no se presentó porque el sonido de las cámaras grabando, prácticamente imperceptible para el oído humano, no le dejaba pensar. Fue declarado perdedor por no presentarse.

Con dos derrotas como losas, nadie creía posible que Fischer remontara, salvo él. A diferencia de su rival, que había acudido con un enorme séquito de grandes maestros rusos, el neoyorquino se encontraba prácticamente solo y sin la asistencia de otros ajedrecistas americanos. Solo ante el peligro. Finalmente, Bobby Fischer volvió a la competición a condición de jugar sin público. Venció en la tercera. La cuarta partida fue tablas, y desde la quinta se impuso rotundamente el gran maestro estadounidense. Fischer superó a su rival tras 21 partidas y se coronó campeón mundial el 1 de septiembre de 1972. Había presumido que ganaría al ruso, y lo hizo, convirtiéndose en un auténtico fenómeno mediático a su regreso a EE.UU. No obstante, el triunfo sobre Spassky fue el comienzo del fin para este genio del ajedrez.

La caída de Bobby Fischer, el héroe nacional de EE.UU que celebró el 11 de septiembre

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Fischer a la edad de 17 años juega contra el Campeón del Mundo en Leipzig

La condición de héroe de Fischer duró muy poco tiempo. No quiso defender su corona ante la joven estrella rusa Anatoly Karpov y, además, el estadounidense perdió una demanda del productor Chester Fox, por dos millones de dólares, por negarse a que se grabasen imágenes del encuentro de Islandia. Fischer, que se había vuelto todavía más retraído tras su victoria, desapareció por completo de la vida pública y dejó de competir para siempre. Sin estudios ni experiencia más allá del juego de los cuadrados blancos y negros, el gran maestro apareció muchos años después, en 1981, en Pasadena, California, involucrado en un incidente con la policía. El ajedrecista se negó a mostrar su identidad cuando un policía se lo pidió al encontrarle cierto parecido con un atracador en busca y captura. Las autoridades le tuvieron 48 horas detenido, donde afirmó haber sido maltratado y humillado, dando origen al celebrado texto «Fui torturado en Pasadena», firmado por Robert James.

El incidente con la policía sacó a la luz que un desmejorado Fischer dedicaba su tiempo a pegar carteles antisemitas por los coches. Criado en una familia judía, el ajedrecista había desarrollado un violento y público antisemitismo –años después su guardaespaldas afirmó que siempre acompañaba la palabra judío de un insulto–, que posiblemente procedía de la mala relación con su madre o bien del proceso de aislamiento social derivado del trastorno de Asperger.

En 1992, Fischer aceptó jugar un encuentro amistoso de exhibición contra su antiguo adversario Spassky, de entonces 55 años de edad, por una gran cifra económica. El match comenzaría en Sveti Stefan, a orillas del Adriático, y acabaría en Belgrado, enclaves ambos de la República Federal de Yugoslavia, nación procedente del desmembramiento de la antigua Yugoslavia. Sin embargo, Estados Unidos prohibió a Fischer involucrarse en la partida a causa de las restricciones en el comercio impuestas a la República Federal de Yugoslavia por su intervención en la reciente guerra de Bosnia. El encuentro se celebró igualmente y acabó con la victoria del estadounidense, que había convocado a los medios para escupir frente a las cámaras la orden enviada por EE.UU, aunque la calidad de las partidas y el desarrollo general del acontecimiento despertaron escaso interés en el mundo del ajedrez. Después de la competición, las autoridades de Estados Unidos dictaron orden de búsqueda y captura contra el genio, lo cual podía llegar a costarle hasta 10 años de cárcel.

Negacionista del Holocausto y favorable a un golpe militar en su país, seguido de la destrucción de sinagogas y la ejecución de cientos de miles de judíos, Fischer volvió a dar señales de vida en una entrevista a una radio filipina, donde trabajaba como pinchadiscos a tiempo parcial, el 12 de septiembre de 2001, con motivo del ataque terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York. El otrora héroe nacional proclamó su satisfacción por el atentado y se pronunció en durísimos términos contra EE.UU. Entre unas extrañas carcajadas que le daban un aire de demente, el neoyorquino aseguró: «El que la hace la paga, incluso EE.UU. Quiero ver el país borrado del mapa».

En julio de 2004, fue detenido en el aeropuerto de Narita, en Tokio (Japón), por utilizar un pasaporte no válido, pues Estados Unidos lo había anulado. Con un aspecto de vagabundo, el que había sido genial ajedrecista permaneció ocho meses detenido hasta que en marzo de 2005 Islandia le concedió la ciudadanía islandesa, con lo que las autoridades japonesas le autorizaron a que viajase a ese país. Con graves problemas renales, su esposa Miyoko Watai se acercó desde Japón para pasar las Navidades de 2007 con él. Volvió a Japón el 10 de enero, justamente antes del fallecimiento de Fischer. Miyoko, al llegar a Japón, prácticamente tuvo que coger el siguiente vuelo de vuelta para acudir al funeral.

A los 64 años, el genio del ajedrez falleció en Reikiavik (Islandia) –la ciudad donde se había proclamado vencedor de la partida del siglo– y fue enterrado en una tumba sencilla en un cementerio cercano a Selfoss, pequeña localidad costera al sudoeste del país. Fischer vivió sus últimos días en un apartamento en el mismo edificio que su mejor amigo y portavoz, Gardar Sverrisson.

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Illescas: «El ajedrez me ayudó a escapar de algunos peligros, como las drogas»

Illescas: «El ajedrez me ayudó a escapar de algunos peligros, como las drogas»

Publicado por el mar 3, 2015

El magacín de RTVE «Para todos La 2», que presentan Marta Cáceres y Juanjo Pardo, entrevistó el pasado 16 de febrero al gran maestro Miguel Illescas, para tratar la aprobación en el Parlamento de la proposición para implantar el ajedrez en los colegios. El ocho veces campeón de España explicó algunos de los beneficios de este juego como herramienta pedagógica y contó cómo fue su participación en el duelo entre Kasparov y Deep Blue. Como siempre, Illescas estuvo ameno y elocuente, y confesó que cuando era joven el ajedrez le ayudó a evitar peligros como las drogas. 

El programa, íntegro, se puede ver en TVE a la carta. La entrevista empieza en el minuto 59. También se puede ver en el siguiente vídeo, ya editado.

Durante la entrevista, Illescas explica que «el ajedrez desarrolla hábitos estratégicos organizativos que son útiles en cualquier disciplina». «Es una actividad que te enseña a aprender. te permite ser más eficaz y eficiente aprendiendo otras cosas. Recuerdo que muchas asignaturas se me daban de maravilla por los mecanismos que iba aprendiendo con el ajedrez. Luego, cuando estudié informática, ya ni te cuento. El mundo de las matemáticas en general tiene muchos paralelismos con el ajedrez», explica el gran maestro barcelonés.

«En el plano personal, el ajedrez tiene otras cuestiones. Ayuda a formar el carácter. A mí, concretamente, me ayudó a salir de algunos peligros propios de la adolescencia», se sincera Miguel, quien ya había contado en esta interesante entrevista en Jot Down cuánto le ayudó la que luego sería su profesión a escapar de las drogas. «Yo viví una época muy difícil cuando en España había muchos problemas con la droga», añade. «Muchos amigos míos se vieron envueltos en ese ambiente y yo, creo que gracias al ajedrez, tuve la capacidad de reaccionar a tiempo y salir y dedicarme a cosas más productivas».

Marta Cáceres, presentadora de «para todos La 2»

La presentadora del programa saca entonces un tablero y siguen hablando de las virtudes del ajedrez. «La empatía, la capacidad de ponerse en el lugar de los demás, es algo que no se ve mucho hoy en día, por ejemplo en los debates televisivos, donde los intervinientes están solo deseando que el otro acabe de hablar para decir lo que ellos quieren decir sin importar lo que el otro ha dicho. El ajedrez te obliga a escuchar, a prestar atención a lo que tu rival dice. Y si no intentas adivinar qué quiere, qué pretende, no tienes éxito. Eso lo aprendes de nuevo de una forma muy empírica, jugando, ganando y perdiendo», prosigue Illescas.

El ajedrez ayuda a encontrar el talento de cada persona

El GM español rebate también la vieja imagen del ajedrecista como bicho raro. «Hoy en día la mayoría de grandes jugadores son todos muy jóvenes, la mayoría menores de 25 años, chicos de su tiempo. Y esos tópicos se van desterrando poco a poco. El ajedrez vale para un niño o niña que sea muy intelectual, pero hay otros que son muy creativos y también encuentran su espacio en el ajedrez. De hecho, el ajedrez ayuda a encontrar el talento de cada persona. Se puede jugar bien al ajedrez y Hay muchos caminos para conseguirlo, no necesariamente uno. En el campo de la educación, si el educador es bueno, el ajedrez permite aumentar la autoestima de los alumnos y encontrar lo mejor de cada cual».

–O descubrir que no todo es blanco o negro—, dice Marta Cáceres, en la parte más animada de la conversación.

–Desde luego, también te convierte en una persona muy crítica. No te crees todo lo que te dan por sentado. Recuerdo una vez que jugaba con Anatoli Karpov, el gran campeón, y le dije. Oye, esta jugada no la ha hecho nadie. Y dijo: Pues ahora ya la he hecho yo. Como diciendo: confías en tu capacidad para crear, para innovar, y no necesariamente estás sujeto a los dogmas que te impongan. El espíritu de autocrítica es una de las principales ventajas que tiene jugar al ajedrez.

—¡Qué lujo poder hacerle ese comentario a un jugador de esa talla!

—Bueno, yo pagaba mi precio, porque me ganaba casi todas.

—Y se acordaba uno de su padre.

—Amistosamente, sí

—A nivel educativo, ¿estamos al nivel de otros países del mundo, somos competitivos en esta disciplina?

—Entiendo que su pregunta se centra en el ajedrez, porque es bien sabido que en otros aspectos España no está a nivel de otros países, Los informes Pisa… realmente, como ajedrecista, me llena de orgullo y me ilusiona que gracias al ajedrez se hayan puesto de acuerdo todos los partidos del Congreso de los Diputados. Se ha votado por unanimidad esta propuesta y espero que el ajedrez llegue a estar realmente presente en las aulas porque creo que sería un paso importantísimo en la educación. En España, la situación que vive el ajedrez ha pasado de vivir años de gloria, cuando se jugaban aquí los mejores torneos del mundo, luego poco a poco fue decayendo y ahora sin embargo el desarrollo principal será a través internet, donde el ajedrez ha encontrado un espacio de desarrollo formidable. Se adapta como anillo al dedo. Se puede jugar perfectamente y enseñar. Y de hecho, si se hiciera esto de llevar el ajedrez a los colegios, habría que utilizar internet para formar a los profesores. Internet sería la herramienta perfecta.

Guiado por las preguntas de la entrevistadora, Miguel Illescas sigue desgranando ventajas del ajedrez: «En la vida, el peligro siempre es caer en la rutina, pero también las personas necesitamos rutinas. Tenemos que tener dónde agarrarnos. No podemos estar sometidos 24 horas al día a un estrés de pensar cómo lo haré. Por tanto, el ajedrez te ayuda a encontrar ese equilibrio entre aquellas rutinas que te pueden ayudar, pero también a mantenerte despierto y atento ante cualquier posible mejora o leve cambio. Esto que siempre ha funcionado quizá hoy no funcione. Es famoso al aforismo de ajedrez que dice lo fácil que es conocer las reglas y lo difícil, que te convierte en maestro, que es comprender cuándo hay que hacer excepciones. Efectivamente, creo que ese es el entrenamiento que en conocimiento humano es una de las armas tremendamente útiles.

¿Como se adaptan los niños?

Es curioso, porque a veces tendemos a subestimar la capacidad de los niños. Si uno les explica las cosas despacio y bien, tienen una capacidad para comprender… Yo tengo una niña de seis años ya diario me sirve de entrenamiento, no de ajedrez, de la vida. Los niños a esas edades tienen una capacidad increíble para irse adentrando y para razonar. Al final se trata de: si yo hago esto puede pasar aquello y cuando pase me encontraré en una nueva situación y tengo que ver si me interesa o no. Y los niños sí que se organizan, igual que si le dices a tu hija: si vuelves a jugar con el palo de la escoba a lo mejor no te cuento el cuento esta noche. Y los niños lo desarrollan más, son capaces de crear muchos entramados complejos desde el punto de vista cognitivo y el ajedrez desde luego los ayuda también.

Miguel, por último, habla de cómo ayuda el ajedrez a educar a los más pequeños en un entorno como el actual, lleno de tabletas, móviles y otras distracciones.

«Cómo adaptamos a los niños a las nuevas tecnologías. Es un peligro el no hacer un buen uso de todas estas herramientas. La desgracia y lo triste es que nosotros, yo tengo 50 años, somos padres no tecnológicos. Yo tengo que aprenderlo todo. No hay unas normas, un protocolo de actuación. Sería también muy importante que las autoridades educativas empezaran a tomar cartas en el asunto y ayudarnos a los padres a decir cómo deben usar nuestros hijos la tecnología. En ese aspecto, el ajedrez es mano de santo, porque aun estando integrado, los niños pueden jugar en un iPad, un ordenador o un móvil. Sabes que están haciendo algo positivo, porque no es un juego adictivo ni mecánico y aporta muchísimas cosas valiosas. No solamente el ajedrez, la música, el arte y otras disciplinas tendrían que ir siendo más integradas y más valoradas en la educación».

Y para terminar, vuelve a explicar su papel en el equipo de IBM que derrotó a Kasparov, siempre con sentido del humor.

«Yo estaba con los malos, porque era la raza humana contra los malos, que éramos el equipo de IBM. También éramos personas los que estábamos trabajando, no solo la máquina. Éramos un conjunto de ingenieros y grandes maestros. Kasparov perdió porque supimos explotar su único punto débil. Y el único era que quizá sabía demasiado y quizá pecó un poco de arrogante. Pensó que iba a ganar. y cuando tú das la victoria por sentada, muchas veces has dado el primer paso hacia la derrota. Garry se sentía muy superior y luego se llevó la gran sorpresa. Comprendió demasiado tarde que la maquina había aprendido mucho desde la última vez que había jugado con ella. Eso fue quizá lo que desequilibró el encuentro». Sabias palabras las de Miguel Illescas.

 

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Isabel ‘La Católica’ inspiró la figura de la dama como la pieza más potente

Fotograma del documental ‘La dama del ajedrez’. Dirigido por Agustí Mezquida.

Todo se ve claro en el documental La Dama del Ajedrez, de Agustí Mezquida, que se exhibe en la Cineteca de Madrid hasta el domingo. El ajedrez con las reglas actuales nació a finales del siglo XV en España, muy probablemente en Valencia. La diferencia con el que trajeron los musulmanes es la incorporación de la dama, que da un gran dinamismo al juego porque es la pieza más potente, en homenaje a Isabel La Católica.

El ajedrez arábigo o antiguo era una magnífica excusa para ligar en la Edad Media; más concretamente, para entrar en los aposentos de una mujer sin ser etiquetado de indecente. Tenía su lógica: el juego era mucho más lento que ahora, menos dinámico, porque la pieza que ocupaba el lugar de la dama, alferza, sólo podía ir a una casilla contigua en diagonal. Es decir, las partidas eran muy largas, y se iban mezclando con bailes, conversaciones y requiebros. En realidad, lo más frecuente no era jugar una partida entera, sino algo parecido a los diagramas con la leyenda “Blancas juegan y ganan” que se ven ahora en los periódicos: se partía de una posición determinada que obligaba a buscar una combinación brillante, casi siempre difícil de encontrar, lo que también generaba tiempo para el lisonjeo y el cortejo paciente.

Así se explica la curiosa trama de los 64 poemas (uno por cada casilla del tablero) Schachs d’Amor (ajedrez amoroso), publicados en 1475 por Cstellví, Fenollar y Vignoles, en los que ya se entrevé que algunos intelectuales valencianos están barruntando la introducción en el tablero de una potente figura femenina que dé mayor dinamismo al juego de reyes, exportado por los musulmanes a lo que hoy es España hacia el siglo IX. Al principio, como un pasatiempo exclusivo de los ricos, pero el tiempo lo hizo interclasista e interétnico, como se demuestra en el maravilloso Libro de Xadrez, dados e tablas, escrito por Alfonso X El Sabio en 1283, que se conserva en el monasterio de El Escorial. El rey de entonces subraya, en castellano antiguo, una idea vigente hoy: el ajedrez es una magnífica herramienta para la buena convivencia de musulmanes, judíos y cristianos.

Y ahora viene el ingrediente que convierte a esta historia real en una buena base de novela o película de ficción. El libro que muy probablemente demostraría el nacimiento del ajedrez moderno en Valencia ha desaparecido. Se trata de Llibre dels jochs partits dels schachs en nombre de 100, publicado por el segorbino Francesch Vicent en 1495. La profunda investigación del historiador valenciano José Antonio Garzón, quien ha dedicado más de media vida a ello, con importantes aportaciones de Ricardo Calvo (1943-2002) y de su viuda, Carmen Romeo, indican que ese libro es el primer tratado de ajedrez moderno. Se sabe que un ejemplar se perdió tras el asalto de las tropas napoleónicas a la abadía de Monstserrat, en 1811. El coleccionista estadounidense John White y el propio Garzón han buscado otros, sin éxito. Se ha convocado el Premio Internacional Von der Lasa, dotado con 18.000 euros, a quien encuentre alguno.

El ajedrez moderno nació en España, un gran imperio entonces, que lo exportó a gran parte de Europa y a América.

Como casi toda creación española, ésta incluye una polémica. El historiador Joaquín Pérez de Arriaga sostiene que la desaparición del libro de Vicent impide asegurar que el ajedrez moderno se inventara en Valencia, y por tanto debe considerarse a Salamanca como su lugar de nacimiento, basándose en el libro de Lucena, Repetición de amores y arte de ajedrez, impreso en 1497. Sin embargo, los expertos de Valencia consideran que esa obra es, básicamente, una traducción al castellano de la de Vicent, escrita en valenciano.

Sea como fuere, está muy claro que el ajedrez moderno nació en España, un gran imperio entonces, que lo exportó a gran parte de Europa y a América. Sin embargo, la inmensa mayoría de los españoles desconocen ese hecho, lo que seguramente no ocurriría si el país inventor fuera Francia, Alemania o el Reino Unido. No parece descabellado sugerir que el ajedrez –cuya imagen está ligada a la inteligencia– forme parte de la marca España, pero la probabilidad de lograrlo no es muy grande, a juzgar por lo que Agustí Mezquida, director del documental La Dama del Ajedrez, ha sufrido durante ocho años hasta estrenarlo el pasado miércoles en Madrid, horas después de que los partidos políticos acordasen por unanimidad impulsar el ajedrez como asignatura. “En TVE prefieren comprar documentales de la BBC al por mayor, porque son más baratos, que uno español como el mío. También lo ofrecí a la Semana Internacional de Cine (Seminci), de Valladolid, pero lo rechazaron. Luego comprobé que todas las películas aceptadas versaban sobre hechos posteriores a la Guerra Civil. Y me pregunto si los organizadores consideran que lo anterior a la Guerra Civil es prehistoria”, explicó Mezquida tras la proyección.

La incorporación de la dama como pieza muy poderosa –la reina Isabel también lo era– tuvo importantes consecuencias sociológicas. La nueva versión del ajedrez era un juego de guerra muy dinámico, que exigía mucha concentración; por tanto, ganar y ligar durante la partida ya eran difícilmente compatibles. Quizá esté ahí el inicio de la tremenda desigualdad de sexos actual en cuanto a calidad y número de practicantes –sólo hay una mujer entre los cien mejores del mundo–, porque los ambientes del ajedrez empezaron a ser muy masculinos.

Además, se decidió que cuando el peón llegaba a la última fila podía transformarse en dama; es decir, un hombre se transformaba en una mujer, algo inaceptable y sacrílego para el rígido catolicismo de la época. Pero la pasión que despertó el nuevo ajedrez era demasiado grande para ser frenada por esa idiotez; de modo que los italianos encontraron la solución: el pedone pasó a llamarse pedona, y asunto resuelto. Hoy, más de 500 años después, esa pasión sigue enardeciendo a muchos millones de personas en todo el mundo. Y España es el país que más torneos internacionales organiza, y el más vanguardista en las aplicaciones pedagógicas y sociales del ajedrez, aunque sus ciudadanos lo desconozcan.

Fuente: Diario “El Pais”

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