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David Antón


Artículo de El Confidencial

Entre Mourinho y Guardiola, el ajedrez español alumbra un pequeño genio

En un céntrico apartamento de Madrid, mientras la mayoría descansa y otros tratan de conciliar el sueño delante de un televisor, acaba una jornada cualquiera de entrenamiento. En la intimidad, con su entrenador, un tablero y un ordenador, David Antón va marcando su camino entre torres, peones y alfiles. El pequeño genio del ajedrez español, con el título de Gran Maestro obtenido a los 17 años, con 19 se presenta como una sólida alternativa para dentro de unos años alcanzar un lugar de privilegio a nivel mundial. Con permiso de Magnus Carlsen y compañía. Nacido en Murcia pero afincado en Madrid, su vida ya sólo está enfocada en el ajedrez. Comenzó la carrera de matemáticas, pero tuvo que dejarla porque el tablero le absorbía demasiado. Su potencial es tan importante, que los viajes y su cada vez más exhaustiva preparación le impedían asistir a clase. “Ajedrez y estudios eran incompatibles”, dice en charla con El Confidencial.

David Martínez, su entrenador, se ha convertido en su inseparable compañero. “Somos anárquicos a la hora de entrenar”, reconocen maestro y pupilo. Madrugar no le va a Antón, que entrena por las tardes. Más o menos a las cinco -cada dos días- llega al apartamento de su preparador y puede regresar a casa a la una de la madrugada. Tablero y ordenador le esperan, soñando con disputar algún día la final de un Mundial. En un 80 por ciento, el entrenamiento se desarrolla con las piezas. “Las coloco en posiciones muy diversas para obligarle a buscar una solución”, desvela Martínez, insistiendo en que se trata de que “descubra un detalle o un determinado aspecto. Ahora, por ejemplo, trabajamos más las aperturas porque es lo que le falta mejorar para saltar a la elite”. Descansan cuando les apetece, sin un plan fijado. La música acompaña los momentos de relax o una simple charla de amigos sobre cualquier cuestión.

Subcampeón de Europa absoluto en 2014, Antón recibió de su padre sus primeras lecciones cuando tenía 4 o 5 años. Se fue aficionando y cuando tuvo 15, tanto él como su entorno tuvieron claro que tenía sería opciones de ganarse la vida con el ajedrez. “Antes no era tan obvio que fuera a triunfar porque había gente que apuntaba más maneras que yo”, reconoce el jugador, aunque su entrenador subraya que cuando le vio en acción se dio cuenta de inmediato que se encontraba ante un talento especial. “Nos conocimos de casualidad”, comenta, recordando que “fue en un torneo que decidí jugar un día antes. David se convirtió en mi primer alumno -antes no se dedicaba a esto- cuando su padre me preguntó si podía encargarme de su formación. Me di cuenta rápidamente de que era bueno; no jugaba muy bien pero absorbía toda la información. En casos excepcionales sí es fácil captar el talento, como es el caso. Tenía mucha facilidad para aprender”.

Los que le preguntan si su vida se puede considerar aburrida, reciben de inmediato la misma respuesta. David Antón disfruta cada minuto y recuerda que “tengo mucho más tiempo libre que los demás y mi horario es muy flexible. Puedo estar varias horas entrenando y luego cogerme dos días libres para disfrutar de la vida. Hago lo que me gusta; para los demás puede ser aburrido, pero yo me lo paso bien entrenando”. “Me levanto tarde porque duermo bastante para luego trabajar más. Me gusta el deporte y salgo a correr cada dos días. Por las tardes voy a casa de mi entrenador y trabajamos durante unas cuantas horas; todo depende del cansancio acumulado. Y los fines de semana son más relajados”, explica.

Nada de bicho raro. Su cerebro es diferente, superior al de la media, pero David se considera un chico normal. “Te vas distanciando más de la gente con el tiempo, sobre todo por los viajes que tengo que hacer. Mis amigos se quedan y yo, muchas veces, estoy fuera de España. No, no me ven como un tío raro, pero es cierto que al final te vas juntando con gente del mundo del ajedrez, pues te entiende más. Eso sí, me sigo tratando con mis amigos de siempre”, destaca. Y reconoce que “dedico más tiempo al ajedrez que a otra cosas, aunque hago las mismas que cualquier joven de mi edad. Mis amigos van a la universidad y yo juego al ajedrez, esa es la diferencia. Claro que salgo por las noches los fines de semana, pero yo tengo la suerte de que puedo hacerlo un martes o cualquier otro día; lo bueno es que no tengo que madrugar…”.

En pleno período de formación y crecimiento, con el paso del tiempo va puliendo su estilo, aprendiendo qué hacer o no en determinadas situaciones. ¿Guardiola o Mourinho? David Antón esboza una sonrisa y reconoce que le va más un estilo agresivo y directo que el de ‘toque’. “Cambio dependiendo de la situación”, explica, añadiendo que “soy más de Mourinho, aunque a veces es mejor tirar del estilo Guardiola. Me considero más de ataque directo. Lo mejor es una mezcla; a veces, aunque me guste atacar, es mejor defender. Con el paso de los años he evolucionado. Cuando era joven jugaba más atrás y ahora corro más riesgos”. Su entrenador apostilla que “es verdad que de pequeño no arriesgaba. El trabajo del entrenador es conseguir que sea más impredecible, ayudarle a arriesgar más y que en las aperturas, por ejemplo, el rival no sepa por dónde vas a salir. A David le gusta un estilo agresivo y ganador; le da igual que el rival lleve blancas o negras”.

Amante del baloncesto y, sobre todo, de la NBA, pasa muchas horas enganchado a diferentes series de televisión. Y siempre pendiente de lo que haga su Atlético de Madrid. La vida junto a un tablero de ajedrez le llena plenamente porque como recalca, “es lo que más me gusta. Es un deporte desconocido; si la gente lo conociera de verdad, lo valoraría mucho más. Todo el que empieza, sigue jugando… Hay que entenderlo y esa no es la media. Lo que me gusta es que es muy complicado y nunca lo sabes todo del ajedrez, siempre hay algo nuevo. Sí, pienso que me voy a ganar la vida con esto, no tengo dudas. Conozco gente que lo consigue y que no tiene mi nivel”.

Y para confirmarlo, su entrenador tiene claro que “David puede convertirse en el mejor ajedrecista de la historia de España. Lo más probable es que llegue a estar entre los 50 mejores del mundo; luego ya se verá”, pero subraya que “la competencia es feroz entre los primeros. David sólo lleva unos meses como profesional y ha llegado a un nivel muy alto; en los próximo cuatro o cinco años se verá si alcanza ese nivel supremo, aunque tiene posibilidades”. ¿Tiene fecha de caducidad un jugador de ajedrez? Martínez recuerda para acabar que “ahora se está discutiendo mucho sobre este particular. No hay que olvidar que para afrontar una partida se necesita tener mucha energía; se suele decir que a partir de los 40 años los jugadores bajan su nivel, aunque no conviene olvidar que algunos como Anand han seguido rindiendo a un nivel superlativo superada esa edad”.

Una respuesta

  1. siempre me llena conocer actualidades sobre el mundo del ajedrez.Gracias



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